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martes, 29 de marzo de 2016

LAS SEMILLAS





Érase una vez un hombre que tomaba cada mañana el autobús para ir a trabajar. Una parada después de la suya se subía una anciana que tenía la costumbre de sentarse siempre justo en el mismo lugar: al lado de una ventana abierta cerca del conductor.
Aquella anciana repetía cada día el mismo ritual: abría una bolsa y durante todo el trayecto, iba arrojando algo por la ventana.
Como un día tras otro hacía exactamente lo mismo, el hombre, intrigado, le preguntó qué era lo que lanzaba fuera del autobús.
– ¡Son semillas! Lle dijo la anciana.
– ¿Semillas? ¿Semillas de qué?


– De flores. Le explico. Es que miro hacia afuera y está todo tan vacío… Me gustaría poder viajar viendo flores durante todo el camino. ¿Verdad que sería bonito?
– Pero las semillas caen encima del asfalto, dijo con lógica el hombre, las aplastan los coches, se las comen los pájaros… ¿Cree de verdad que sus semillas germinarán alguna vez al lado del camino?
– Seguro que sí, replicó la anciana. Aunque algunas se pierdan, otras acabarán en la cuneta y, con el tiempo, brotarán.
– Pero tardarán en crecer y necesitarán agua, se esmeraba el hombre en hacer entender a la anciana la locura de su empeño.
– Yo hago lo que puedo hacer. ¡Ya vendrán los días de lluvia! Y la mujer siguió con su tarea…
Al fin, el sujeto bajó del autobús para ir a trabajar pensando que aquella anciana había perdido un poco la cabeza.


Unos meses después yendo al trabajo, el hombre, al mirar por la ventana, vio todo el camino alfombrado de flores… ¡Todo lo que abarcaban sus ojos a ver era un colorido y florido paisaje!
Entonces se acordó de la anciana, pero hacía tiempo que no la había visto y preguntó al conductor del autobús:
– ¿Y La anciana de las semillas?
– Pues es una pena, pero ya hace un mes que murió.
El hombre volvió a su asiento y siguió mirando el paisaje.
“Las flores han brotado, se dijo, pero ¿de qué le ha servido su trabajo a la anciana? No ha podido ver su obra culminada”.
De repente, escuchó detrás de él la hermosa risa de una pequeña niña que viajaba junto a su padre. La niña señalaba entusiasmada las flores…
– ¡Mira, papá! ¡Mira cuántas flores!

“Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol”.



martes, 29 de diciembre de 2015

UN VIEJO DOCTOR





Un doctor de la 3ra. edad estaba aburrido de haberse jubilado y decidió abrir de nuevo un centro clínico.

 Hizo un letrero en la parte de afuera del consultorio que decía: “Obtén tu tratamiento por 500 dólares y si no 
te curas recibirás 1000 dólares a cambio. Dr. Martinez”. 

En el mismo barrio estaba el Doctor Lozano, un joven médico que penso:  ese “viejito” poco podía saber de medicina y decidió ganarse los 1000 dólares de recompensa y fue a visitarlo. 

Esto es lo que sucedió:

Dr Lozano dice: “Doctor Martínez, he perdido el gusto de mi boca. ¿Podría ayudarme?”.

Dr. Martínez: Enfermera, traiga la medicina de la caja 22 y le pone tres gotitas en la boca al Sr.

Doctor Lozano: “¡Puaj! ¡Esto es gasolina!”.

Dr.Martínez:
Felicitaciones Ha recuperado el gusto.Son 500 dólares”.

El Dr. Lozano se retiró muy enojado por el truco del anciano colega y decidió volver días después para recuperar su dinero.

Dr. Lozano: “He perdido mi memoria. No recuerdo nada”.

Dr. Martínez: “Enfermera, traiga la medicina de la caja 22 y le da tres gotitas en la boca del paciente”.

Dr. Lozano:¡No lo haga! Eso es gasolina”.

Dr.Martínez: “¡Felicitaciones! Veo que ha recuperado su memoria. Son 500 dólares”.

Nuevamente el doctor Lozano se fue enfadado de la consulta de Martínez habiendo perdido mil dólares. 

Pero era tan terco que decidió volver una semana después para recuperar todo su dinero.

Doctor Lozano: “Mi vista se ha tornado muy débil. ¡Con suerte puedo ver un poco!”

Doctor Martínez: “Lo siento, para eso no tengo ninguna medicina. Aquí tiene sus 1000 dólares y entrega un billete de 10 dólares.

Dr. Lozano: “¡Esto son sólo 10 dólares!”

Dr.Martínez: “¡Felicitaciones! Ha recuperado su vista. Son 500 dólares”.

Moraleja: Mas sabe el Diablo por viejo que por Diablo ! no creas que por ser mas joven podrás engañar a un viejo.




lunes, 26 de octubre de 2015

LAS 3 REJAS





LAS TRES REJAS



Un día, un joven discípulo dijo a un sabio filósofo: 
-Maestro, un amigo tuyo estuvo hablando mal de ti. Dijo que...



-Espera- le interrumpió el filósofo


-.¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?-
-¿Qué tres rejas? - Preguntó el joven
 -Sí, las tres rejas.



La primera es la verdad.


¿Estás seguro que es totalmente cierto lo que vas a decirme?


-No, lo oí comentar a unos vecinos-Respondió el discípulo

-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, la bondad.


Lo que quieres decirme, ¿Es bueno para alguien?
-No, al contrario - contestó el joven



-Y la última reja es la necesidad.


¿Es necesario que yo sepa lo que quieres contarme?
-No, no es estrictamente necesario - Aseveró el discípulo

Entonces dijo el sabio sonriendo:
- Si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, mejor será olvidarlo para siempre.








ESTO LO DEBEN TOMAR MUY ENCUENTA ESAS

PERSONAS QUE LE GUSTA REPETIR LO QUE

ESCUCHAN SIN SABER SI ES CIERTO LO QUE ESTAN

ESCUCHANDO.....








LOS 3 ANCIANOS



LOS TRES ANCIANOS



Una mujer salió de su casa y vio a tres viejos de largas barbas sentados frente a su jardín.

Ella no los conocía y les dijo: "No creo conocerlos, pero deben tener hambre. Por favor entren a mi casa para que coman algo". Ellos preguntaron: "¿Está el hombre de la casa?".


"No", respondió ella, "No está".


"Entonces no podemos entrar", dijeron ellos.

Al atardecer, cuando el esposo llegó, ella le contó lo sucedido.


"¡Entonces diles que ya llegué e invítalos a pasar!".


La mujer salió a invitar a los hombres a pasar a su casa.


"No podemos entrar a una casa los tres juntos", explicaron los viejitos.


"¿Por qué?", quiso saber ella.

Uno de los hombres apuntó hacia otro de sus amigos y explicó:


"Su nombre es RIQUEZA". Luego indicó hacia el otro: 


"Su nombre es ÉXITO y yo me llamo AMOR. 

Ahora ve adentro y decidan a cual de nosotros tres, ustedes desean invitar a vuestra casa".

La mujer entró a su casa y le contó a su esposo lo que ellos le dijeron.

El hombre se puso feliz:


"¡Que bueno!. Y ya que así es el asunto, entonces invitemos a RIQUEZA, dejemos que entre y llene nuestra casa de riqueza". Su esposa no estuvo de acuerdo: "Querido, ¿Por qué no invitamos a ÉXITO?"


La hija del matrimonio estaba escuchando desde la otra esquina de la casa y vino corriendo con una idea:
"¿No sería mejor invitar a AMOR? Nuestro hogar entonces estaría lleno de amor".


"Hagamos caso del consejo de nuestra hija", dijo el esposo a su mujer,"Ve afuera e invita a AMOR a que sea nuestro huésped".

La esposa salió afuera y les preguntó a los tres viejitos:


"¿Cuál de ustedes es AMOR? ... Por favor que venga para que sea nuestro invitado". AMOR se puso de pie y comenzó a caminar hacia la casa.


Los otros dos también se levantaron y lo siguieron. 


Sorprendida, la dama les preguntó a RIQUEZA y ÉXITO: "Yo solo invite a AMOR, ¿Por qué ustedes también vienen?".


Los viejos respondieron juntos:


"Si hubieras invitado a RIQUEZA o ÉXITO, los otros dos habrían permanecido afuera, pero ya que invitaste a AMOR, donde sea que el vaya, nosotros vamos con el. Donde quiera que hay amor, hay también riqueza y éxito".










Y TU A QUIEN VAS INVITAR A ENTRAR A TU VIDA....?
DIMELO AQUI EN LO COMENTARIOS.....





jueves, 29 de enero de 2015


 LA LIBRETA DE CALIFICACIONES

 ... la hora de dormir 6 2.En jugar con él 6 3.En ayudarlo a hacer la ta


Era viernes, 19 hs., llegué puntual a la escuela de mi hijo.
- No olviden venir a la reunión, es importante -, fue lo que la maestra escribió en el cuaderno de mi hijo.

¡Pues qué cree la maestra!, ¿cree que podemos disponer de tiempo a la hora que ella diga?. 

Si supiera qué importante era la reunión que tenía a las 19 hs., de aquí dependía un buen negocio y… ¡Tuve que cancelarla!.

Ahí estábamos todos, papás y mamás. La maestra empezó puntual, agradeció nuestra presencia y empezó a hablar.

No recuerdo qué dijo, mi mente estaba pensando cómo resolver lo de ese negocio, probablemente podríamos comprar una nueva televisión con el dinero que recibiría.
¡Juan Rodríguez!… escuché a lo lejos.

- ¿No está el papá de Juan? – dijo la maestra.
Sí, si ¡aquí estoy!, contesté pasando a recibir la libreta de mi hijo.

Regresé a mi silla y me dispuse a verla.
¿Para esto vine?, ¿qué es esto?.
La libreta estaba llena de 6 y 6.
Guardé las calificaciones inmediatamente, escondiéndolas para que ninguna persona viera las feas calificaciones de mi hijo.

De regreso a casa aumentó mi enojo, a la vez que pensaba… ¡sie le doy todo!, ¡nada le falta!.
¡Ahora sí que me va a escuchar!…
Estacioné mi auto, entré a acasa y grité:
¡Vení para acá Juan!.
Juan estaba en su dormitorio y corrió a abrazarme.
- ¡Päpi!.
¡Qué papi ni que nada!, + lo retiré de mi y le grité hasta cansarme.
¡¡¡ Y volvé a tu cuarto!!! + Terminé.
Juan se fue llorando, su cara estaba roja y su boca temblaba.
Mi esposa no dijo nada, solo movió la cabeza negativamente y se fue…
Cuando me fui a acostar, ya más tranquilo, mi esposa me entregó otra vez la libreta de calificaciones de Juan y me dijo: Leela despacio y después tomá una decisión.

 

La libreta decía así:
LIBRETA DE CALIFICACIONES PARA EL PAPÁ
Tiempo que dedica a su hijo:
En conversar   6
En jugar   6
En ayudarlo a hacer la tarea  7
En salir de paseo en familia   6
En abrazarlo y besarlo   6
En ver la televisión con el   7
Él me había puesto 6 y 5 a mí.
Yo me hubiese calificado con menos de 5…
Me levanté y corrí a la habitación de mi hijo, lo abracé y lloré… quería regresar el tiempo atrás, pero era imposible…
Juan abrió sus ojos, aún estaban hinchados por las lágrimas, me sonrió, me abrazó y me dijo:
¡Te quiero papi!


Cerró sus ojos y se durmió.
Que duro es ver nuestros errores como padres desde esta perspectiva…
Démosle el valor a lo que realmente es de valor para nosotros… nuestra familia.


 

sábado, 24 de enero de 2015




LA ZORRA Y
EL LEÑADOR
Una zorra perseguida por unos cazadores se acercó a un leñador y le pidió un lugar donde esconderse. El leñador le señaló su cabaña y le aconsejó que entrara en ella.
Cuando los cazadores llegaron y le preguntaron si no había visto por allí una zorra contestó que no, pero señaló con su dedo el interior de la cabaña.
Los cazadores, no entendieron lo que quería significar con el ademán y se retiraron.








La zorra, en cuanto los vio alejarse salió de su escondite y, sin decir palabra, se dispuso a marchar.
El leñador la llamó y le reprochó que después de haberle salvado la vida se fuera así, sin pro­nunciar ni una sola palabra de agradecimiento. La zorra lo miró y repuso:
–Si tus gestos y tus acciones hubieran estado acordes con tus palabras te habría quedado agradecida para toda la vida.
No niegues con tus actos, lo que pregonas con tus palabras.






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