6 estrategias para NO sabotear tu día
¿Has tenido un mal día? Para empezar, deja de culpar a las circunstancias o a las personas de tu entorno. Tú has sido el completo responsable; NADA puede afectarte sin tu consentimiento.
¡No sigas siendo, entonces, tu peor enemigo!
#1 Organízate
¿Sabes cuál es la mayor clave de la eficiencia? Una buena organización. Por tanto, en vez de lamentarte porque el día no tiene 50 horas, hazte un plan para aprovechar al máximo el tiempo del que sí dispones. Toma papel y lápiz y, antes de acostarte, organiza tu mañana. Esta sencilla medida te permitirá dar lo mejor de ti.
#2 Come bien
No dejes que tus responsabilidades interfieran en tu alimentación; esta es tu principal fuente de energía. Así que, para empezar, ¡no te olvides del desayuno!, y asegúrate de que sea rico en proteínas –en ellas encontrarás toda la vitalidad que necesitas para afrontar tus deberes con la mejor actitud–.
#3 Elige estar bien
Como ya sugerimos al principio, el bienestar es una elección –es TU elección–. Por tanto, ¡dedícate algo de tiempo para estar bien! Aunque sea por unos minutos, haz cosas que te llenen el alma: escucha música, lee, quédate en silencio... Estas pequeñas acciones repercutirán sobre tu estado de ánimo y te darán la posibilidad de disfrutar más la vida.
#4 No te lo tomes personal
¿Tu perro se hizo pis adentro? ¿Tu jefe no para de gritar? No te apropies de estas situaciones. Hay un millón de factores que pueden estar causando estos inconvenientes –incontinencia, problemas familiares...–. No tomes todo lo que te sucede de forma personal. ¡Te quitarás un gran peso de encima!
#5 Medita
Antes de abrir la puerta de tu casa y dejar que el torbellino de obligaciones te arrastre, ánclate en el silencio. Regálate un momento de meditación: adopta una posición cómoda, cierra los ojos y respira desde lo más profundo. No hay nada mejor que esta práctica para asegurarte un día para el recuerdo.
#6 Vive el AHORA
En las palabras de Eckhart Tolle, “es solo a través de la gratitud por el momento presente que se abre la dimensión espiritual”. Ahora bien, ¿cómo se supone que sentirás gratitud por algo que ni siquiera estás viviendo? Esto significa que, si en verdad pretendes acceder a la dimensión más profunda y significativa de tu vida, tendrás que cambiar el foco. El pasado ya pasó y el futuro todavía no llegó: el presente es lo único que tienes.
Recuerda estas estrategias y toma –de una vez por todas– las riendas de tu vida. Que tu hoy se transforme en una vivencia memorable, depende solo de ti.
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